Conferencia brujería

El vocablo bruja (broxa) lo encontramos en un códice escrito a fines del siglo XIII en el reino de Aragón. Esta palabra se refiere a un demonio femenino. En el concepto de bruja mucho va a tener que ver el conflicto que va a tener la iglesia y su órgano encargado de perseguir la herejía; la inquisición, con los cátaros y valdenses durante el siglo XII y XIII. Estas escisiones del dogma cristiano son combatidas a fuego y sangre buscando en ellas el pecado mas oscuro y la más directa participación del demonio en ellos. De las confesiones arrancadas bajo tortura se sacan terribles conclusiones de lo que estos cultos hacen; misas burlescas del dogma católico, orgías multitudinarias, adoración al enemigo de Dios. Estos rasgos pasan rápido al acervo popular y configuran la imagen de la bruja adoradora del demonio que lanza maleficios a la gente si no se someten a sus designios. Aunque debemos observar que algunos de sus rasgos vendrán de mas antiguo.

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A la bruja medieval que participa en los sabbaths o aquelarres, vocablo euskera que hace referencia al campo donde pace un cabrón, entiéndase un macho cabrío, se unen rasgos como el de ser una anciana que vive alejada de la sociedad en el bosque lo cual ya se observa en la definición que hacían los griegos, misóginos y un poco cuadriculados ellos, de sus brujas, que como no, eran mujeres que no pertenecían al ordenamiento social establecido. Los romanos, que eran bastante supersticiosos, también creían en que ciertas personas podían causar la desgracia de los demás usando para ello el mal de ojo o maleficium.

El Cristianismo quiso acabar con todo rastro de paganismo, cosa que hizo en muchas regiones bastante mal, véase el caso de Euskadi, donde cultos prerromanos sobrevivían en fechas tan tardías como los siglos XIV y XV. Estas costumbres paganas no se extinguieron cuando los de las sotanas predicaron la palabra de Cristo, solo mudaron su aspecto incluso integraron elementos de la mitología cristiana a su corpus.

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Surgieron cultos heréticos brujeriles por Francia y la Península Ibérica. Juan XXII en una bula en 1326/27 decretó que todo lo atribuido a brujas y brujos era cierto y que por ello debían pagar con su vida en la hoguera. Esto fue rematado en 1484, cuando Inocencio VIII promulgó la bula Sumis desiderantes, el cual termina de confirmar la existencia de la brujería y da la jurisprudencia en estos casos en exclusiva a los tribunales inquisitoriales. La superstición se convertía en realidad por mandato papal… irónico.

Mientras que en Francia, y otras partes de Europa del norte, tenemos una persecución total de brujas tomando totalmente en serio las palabras del Papa, en los territorios que conformarán la futura España hay división de opiniones. Tenemos inquisidores que se aferran a la corriente de pensamiento francesa y creen a pies juntillas que la brujería es real y el demonio actúa a través de las brujas. Otros piensan que solo es superstición, locuras, e imaginaciones aquello que dicen que son brujerías y maleficios por tanto nada sobrenatural hay en ello, y por tanto se recomienda ser menos vehementes en tales casos.

¿Quieres saber más? ¿Quieres conocer los perfiles de las brujas medievales? ¿Dónde fueron ajusticiados? ¿Quiénes fueros las más famosas? ¿De qué ungüentos y pócimas se hacían servir? ¿Cuáles fueron los cazadores de brujas más populares? ¿Qué libros se prohibieron? ¿Como reconocía la Inquisición a los brujos y brujas por sus marcas? ¿En qué lugares de Catalunya se pueden contemplar ahuyentadores de brujas todavía en las puertas de algunas casas?

De todo ello y más hablaremos en la conferencia del sábado 25 de noviembre a las 10 de la mañana.

BRUJERÍA MEDIEVAL

15€por persona
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  • Sábado 25 de noviembre, de 10 a 12 horas.
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