rutas BarcelonaConferencia Alquimistas

a cargo de Carlos Mesa

sábado 25 de mayo a las 13 horas

Hablaremos sobre las vidas de Roger Bacon, Nicolas Flamel, John Dee, Edward Kelley, Paracelso y otros alquimistas, algunas de ellas mujeres, como Isabelle Cortese o Marie Meurdrac.

El primer alquimista auténtico en la Europa medieval fue Roger Bacon. Su obra supuso tanto para la alquimia como la de Robert Boyle para la química y la de Galileo Galilei para la astronomía y la física. Bacon (1214–1294) era un franciscano de Oxford que estudió la óptica y los lenguajes además de la alquimia.

Nicolas Flamel tenía misteriosos símbolos alquímicos grabados en su tumba en la iglesia de los Santos Inocentes de París. La alquimia se mantuvo viva gracias a hombres como Nicolas Flamel, digno de mención sólo porque fue uno de los pocos alquimistas que escribieron en estos tiempos difíciles. Flamel vivió entre 1330 y 1417 y serviría como arquetipo a la siguiente fase de la alquimia.

En Inglaterra la alquimia en esta época se asocia frecuentemente con John Dee (1527–1608), más conocido por sus facetas de astrólogo, criptógrafo y «consultor científico» general de la reina Isabel I. Dee era considerado una autoridad en la obra de Roger Bacon y estuvo lo suficientemente interesado en la alquimia como para escribir un libro sobre ella (Monas Hieroglyphica, 1564), influenciado por la cábala.

El socio de Dee, Edward Kelley —quien afirmaba conversar con ángeles a través de una bola de cristal y poseer un polvo que transformaría el mercurio en oro—, puede haber sido la fuente de la imagen popular del alquimista-charlatán.

Paracelso dio a la alquimia una nueva forma, rechazando parte del ocultismo que había acumulado a lo largo de los años y promoviendo el uso de observaciones y experimentos para aprender sobre el cuerpo humano. Paracelso rechazó las tradiciones gnósticas pero mantuvo mucho de las filosofías hermética, neoplatónica y pitagórica.

Marie Meurdrac, una destacada paracelsista francesa, autora del primer texto de química escrito por una mujer; o la madrileña María Sánchez de la Rosa, encarcelada por la Inquisición española. -Arte Sagrado- Los primeros textos alquímicos de la tradición occidental son escritos de autores griegos, que se remontan al siglo IV d. de C.

Son muy escasos los datos biográficos sobre Isabella Cortese, que al parecer perteneció a la nobleza veneciana y que dedicó su obra a su amado hermano, el archidiácono de Ragusa. En su obra afirma que viajó extensamente por Europa Oriental, donde aprendió las artes de la alquimia. A través de las páginas de sus “Secreti” se muestra como una ávida practicante del gran arte.

No en vano dedicó más de treinta años a su estudio. Pero el interés de la Cortese no era la obtención de la piedra filosofal, fin último de la tradición mística, sino la fabricación de perfumes, cosméticos, perlas artificiales, aceites y esencias. Al publicar las recetas conseguidas a lo largo de los años pretendía introducir a las grandes damas de su tiempo en el interés y el ejercicio de la alquimia, con el objetivo de que elaboraran sus propias joyas y perfumes.

“Los Secretos” están divididos en tres apartados: el primero se dedica a los remedios de naturaleza médica; el segundo, a lo que hoy podríamos llamar química industrial; y el tercero, a la cosmética.

-Historia Ignorada- La obra de Isabella Cortese se inscribe en la llamada “literatura de secretos”: compilaciones de recetas y fórmulas de marcado carácter alquímico que se clasificaban, según su utilidad, en medicinales, domésticas y técnicas. Las primeras recogían recetas para todo tipo de enfermedades, si bien no tenían ninguna relación con las recopiladas en farmacopeas y tratados de medicina convencionales.

Y mucho más, en una conferencia que desvelará muchos secretos sobre la alquimia.

Conferencia ALQUIMISTAS

8€por persona
8€por persona
  • Sábado 25 de mayo, a las 13 horas
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